Presentación
La siguiente presentación de
la trayectoria académica de LUIS ALFONSO RAMÍREZ
PEÑA constituyó el exordio en el acto de posesión
como individuo correspondiente de la ACADEMIA COLOMBIANA DE
LA LENGUA el día 12 de junio del año 2006 a
cargo del Dr CARLOS PATIÑO ROSELLI, miembro de número
de la misma academia.
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Me es particularmente grato decir
estas palabras con motivo del ingreso de Luis Alfonso Ramírez
Peña a nuestra Academia Colombiana de la Lengua. Ello es
así en razón de los múltiples lazos que me
unen a él: de amistad, de admiración y de comunión
en el estudio del lenguaje.
Estos ‘exordios’ que
forman parte del ritual académico de recepción de
nuevos miembros no son tarea fácil, pues el oficiante, en
breves minutos, debe poder presentarle a su ilustrada audiencia
los rasgos esenciales del recipiendario, seleccionándolos
de trayectorias colmadas, como el caso presente, de realizaciones
y merecimientos.
Comencemos, entonces, señalando
que con Luis Alfonso Ramírez ingresa a esta corporación,
no solamente un cabal representante de la hidalguía tolimense,
sino una figura en verdad sobresaliente entre los actuales investigadores
colombianos y latinoamericanos en el campo de las Humanidades; un
docente cuya sabiduría viene irradiando sobre los centros
universitarios del país y algunos del extranjero; un directivo
académico que ha prestado notables servicios a nuestra educación
superior, y, rara avis, un entusiasta promotor de las Humanidades
Clásicas en este medio y en estos tiempos que las tienen
tan olvidadas.
En el inicio de esta valiosa y
fructífera trayectoria está un proceso completo de
estudios universitarios con obtención de la licenciatura
en Ciencias de la Educación en la Universidad del Tolima
(1974), la maestría en Lingüística Hispánica
en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo
(1976) y el doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad
Javeriana (1979).
Los aportes de Luis Alfonso en
el terreno de la educación superior están ligados
principalmente a su larga y productiva vinculación a la Universidad
Distrital Francisco José de Caldas, en la cual recorrió
la totalidad de los peldaños directivos, o sea Director del
Departamento de Filología e Idiomas (1983-87), Decano de
la Facultad de Ciencias de la Educación (1992-93), Vicerrector
General en dos oportunidades (1991-92 y 1994-95) y Rector (1995-98).
Desde la Rectoría impulsó
y llevó a efecto en esa universidad una reforma académica
de hondo calado que reemplazó los tradicionales departamentos
por unidades más flexibles e interdisciplinarias que facilitan
al estudiante la construcción de un proyecto curricular más
personal. Igualmente se ampliaron entonces el número de posgrados
y el de proyectos de investigación . Frutos de su gestión
fueron también, en cuanto a infraestructura física,
la sede ultramoderna de la Universidad Distrital nada menos que
en Ciudad Bolívar, dedicada a programas tecnológicos,
y las nuevas sedes del Vivero, donde funciona la Facultad de Medio
Ambiente y de la Calle Cuarenta.
Como Rector de la Distrital, le
correspondió a nuestro nuevo colega la presidencia de la
Asociación Colombiana de Universidades en el período
1997-98. También en esa calidad pasó por una serie
de importantes experiencias internacionales como la asistencia a
la Conferencia del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington
en 1997, al Encuentro de Rectores de las Universidades de América
Latina en Santiago de Chile en 1998 y a la Conferencia Mundial de
la Educación Superior, organizada por la Unesco, en París
en el mismo año.
En cuanto a eventos académicos
dentro y fuera de Colombia es larga la lista de aquellos en los
cuales ha participado Luis Alfonso Ramírez, comenzando por
el Congreso de la Asociación Caribeña de Lingüística
y Lenguas Criollas celebrado en Barbados en 1978.
Para mencionar solo algunas de
estas reuniones, tomó parte en el Seminario de Análisis
del Discurso organizado por la Universidad de Birmingham en 1979,
en el Seminario-Taller internacional dirigido por el conocido sociólogo
Basil Bernstein en el Externado de Colombia en 1990, en el Congreso
sobre la Cultura Colombiana organizado por el Instituto Caro y Cuervo
y la Universidad de Salamanca en 1999, en el Congreso sobre Enseñanza
del Lenguaje organizado por la Universidad Ricardo Palma de Lima
en el 2003, y en el VI Congreso Latinoamericano de Estudios del
Discurso que tuvo lugar en Santiago de Chile el año pasado.
En la actualidad es par académico
del Consejo Nacional de Acreditación colombiano.
Faceta esencial en la trayectoria
de nuestro recipiendario ha sido la docencia universitaria. El magisterio
de Luis Alfonso Ramírez ha sido en el país uno de
los más sólidos, actualizados y fructíferos
en el campo del lenguaje, en particular en el sector de su predilección
que es el estudio del discurso. Son muchísimos los profesores
que ejercen hoy día en diferentes centros educativos y que
recibieron sus orientaciones.
Aunque hay pocas universidades
colombianas adonde no haya llegado la enseñanza de Ramírez
con su entusiasmo por los temas del discurso y la educación,
su labor docente se ha concentrado en la Universidad Distrital,
donde fue Profesor Titular en el período de 1983 a 1998;
en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo,
donde ha ejercido desde 1983 la cátedra de Semiótica
del Discurso; y en la Universidad Pedagógica Nacional, en
la cual ha enseñado Interpretación y Producción
Discursivas desde 1983 hasta la fecha.
Sobre la actividad docente del
profesor Ramírez es necesario comentar que a estas alturas
de maduración de sus propias ideas puede utilizar más
espacio en la cátedra para exponer estas que para repetir
aportes de otros.
Dadas sus calidades académicas
y personales, es apenas natural que nuestro colega haya recibido
múltiples distinciones y reconocimientos –uno de los
cuales nos congrega esta tarde- y también que sea miembro
de diversas asociaciones científicas, pero aquí solo
puedo relievar dos cosas.
Él es el delegado para Colombia
de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso,
posición de mucha trascendencia dado el auge de que goza
actualmente este sector científico en nuestros países
y en general en todo el mundo. Es responsabilidad suya, por lo tanto,
presidir el equipo interinstitucional que organizará el próximo
Congreso de esa Asociación, el cual se celebrará en
Colombia el año próximo.
Por otra parte, don Luis Alfonso
es presidente y miembro fundador de la Asociación Philohelénica
de Colombia, filial de la American Foundation for Greek Language
and Culture. Esta Asociación Philohelénica está
conformada por un fervoroso grupo interdisciplinario que, desde
hace dieciocho años, está dedicado al estudio de temas
de la Grecia Clásica como, por ejemplo, el de la educación,
sobre el cual publicarán próximamente el volumen “El
Origen de la Educación en Grecia”. Sin duda la actividad
de estos helenistas bogotanos es una de las pocas cosas que podrían
justificar la leyenda de la “Atenas Suramericana”.
Luis Alfonso Ramírez llega
a esta Academia respaldado por una amplia y valiosa producción
científica que se caracteriza, por una parte, por tratar
el lenguaje en una perspectiva muy amplia que desborda los límites
de la lingüística propiamente dicha y, por otra parte,
por el sello de reflexión personal que se advierte en la
mayoría de sus trabajos.
A comienzos de los años
ochenta, un grupo de docentes encabezados por el prematura y lamentablemente
fallecido José Felipe Pardo y por el colega Luis Alfonso
Ramírez crearon el Círculo Lingüístico
de Bogotá, que tenía como propósito general
contribuir al mejoramiento de la situación colombiana en
cuanto a los estudios relacionados con el lenguaje y a la enseñanza
de la lengua. El órgano de difusión de este Círculo
era la Revista Colombiana de Lingüística, que a pesar
de su corta existencia, (8 números, el último de los
cuales se publicó en 1996 bajo la dirección de Julia
Baquero) marcó un hito en la trayectoria de esta disciplina
en el país por la calidad de los artículos y el aire
de renovación –especialmente en la línea de
la Gramática Generativa Transformacional- que traía
consigo.
En los primeros números
de esta revista aparecieron tres artículos firmados por Felipe
Pardo y Luis Alfonso Ramírez bajo el título global
de “Lecciones de lingüística general y lingüística
española”. El primero estaba dedicado a “La lingüística
como ciencia”, el segundo a “El significante”
y el tercero a “El significado”. Sobre estos trabajos,
que fueron y siguen siendo de gran utilidad en los cursos universitarios,
escribí con ocasión del homenaje a la memoria de Felipe
Pardo que tuvo lugar en la Universidad Nacional: “por su solidez
científica y sentido pedagógico son de lo mejor que
se ha producido en este país en materia de teoría
lingüística”
Si nos estamos refiriendo a esta
labor de difundir en Colombia las teorías y métodos
de la ciencia contemporánea del lenguaje, no podemos dejar
de señalar que por esos años ochenta nuestro colega
Jaime Bernal Leongómez estaba cumpliendo igual tarea con
una serie de obras suyas como, por ejemplo, los Elementos de gramática
generativa, la Antología de lingüística textual
y Tres momentos estelares en lingüística.
En esta línea de producciones
de carácter teórico general, don Luis Alfonso publicó
en Thesaurus, la revista del Instituto Caro y Cuervo, en 1998, un
ensayo titulado “El estudio interdisciplinario del lenguaje”
que contiene un panorama de los múltiples sectores científicos
que, desde sus diversas perspectivas, se han ocupado y se ocupan
del fenómeno lingüístico. Me parece este un aporte
notable, pues no será fácil encontrar en la bibliografía
hispánica una visión tan lúcida y amplia del
tema. Allí están ubicadas no solo las principales
corrientes dentro de la lingüística en sentido estricto
sino un conjunto de saberes estrechamente relacionados con el lenguaje
como la semiología y la semiótica, la narratología,
la filosofía, la pragmática, la retórica, etc.
En la imposibilidad de un comentario
pormenorizado de los artículos publicados por el colega Ramírez,
contentémonos por lo menos con señalar algunos temas
que destacan en ellos. En primer lugar, la relación entre
lingüística y literatura, tratada en estudios como “Hacia
una explicación lingüística de la literatura”
(1982), “Las explicaciones lingüísticas del discurso
literario” (1989) y algunos otros, en los cuales se muestra
que los productos literarios sí pueden ser analizados con
los instrumentos de la ciencia lingüística contemporánea.
Viene luego el tema de la pedagogía
del lenguaje al cual están dedicados trabajos como “La
construcción de la verdad. Compromiso del profesor de lenguaje
en cualquiera de sus manifestaciones” (2002), “Enseñanza
del lenguaje como interpretación y comprensión”
(2005), “Del texto al discurso y sus gramáticas para
la enseñanza de la comunicación y el lenguaje”
(2003) y, naturalmente, el importante libro Discurso y lenguaje
en la educación y la pedagogía (2004).
Alrededor de esta cuestión
Ramírez ha desarrollado un pensamiento original, acorde con
los tiempos que vivimos y nutrido de diversas fuentes contemporáneas,
algunos de cuyos aspectos, sin embargo, pueden suscitar objeciones.
Al comienzo del primero de los artículos mencionados, expresa
el colega Luis Alfonso:
“Por esto, se trata de hacer
un llamado a los profesores para que asuman una postura ética,
consistente en mostrar a los estudiantes cómo comprender
y producir la verdad a través del discurso, en cambio de
enseñarles el sistema formal de la lengua que ya es conocido
por ellos. Es mucho más útil desarrollarles la discursividad,
lo cual implica su dominio sobre la comprensión oral y escrita”.
Parece evidente que hoy día
el punto de partida y eje conductor de la enseñanza en el
campo del lenguaje debe ser el discurso, o sea el lenguaje en acción,
de acuerdo con los avances de las disciplinas pertinentes. También
es evidente que ya pasaron los tiempos de que “la gramática
con sangre entra”, pero no es menos cierto, en mi opinión,
que la práctica correcta y eficaz de las modalidades discursivas
requiere un conocimiento adecuado de la estructura y los recursos
de la lengua respectiva o sea de la gramática.
Por vía de ejemplo, el discurso
argumentativo está estrechamente ligado al mecanismo de la
subordinación oracional y al papel de las conjunciones que
transmiten las relaciones lógicas. Pienso, pues, que una
pedagogía del lenguaje orientada hacia el discurso también
debe incluir un componente gramatical adecuado, que no tiene que
ser la ‘gramatiquería’ de épocas pasadas.
El mencionado libro Discurso y lenguaje
en la educación y la pedagogía es, probablemente,
uno de los mayores aportes contemporáneos sobre este tema
en el medio latinoamericano. Allí Ramírez expone con
firmeza, solidez y coherencia sus tesis sobre la enseñanza
lingüística, apoyándose en las principales corrientes
intelectuales de hoy día (semiótica, hermenéutica,
postestructuralismo, Ducrot, Habermas, etc.), como expresé
en el comentario que sobre esta obra publiqué recientemente
en el Boletín de la Academia Colombiana (nos. 227-28).
El volumen Estudios del discurso
en Colombia (2005) es una valiosa compilación realizada por
Luis Alfonso Ramírez y Gladys Lucía Acosta como editores
de una selección de las ponencias presentadas en el Tercer
Coloquio Nacional de la Asociación Latinoamericana de Estudios
del Discurso realizado en Medellín en el año 2004.
En la Presentación los editores se refieren al especial relieve
que tiene actualmente la corriente llamada ‘análisis
crítico del discurso’ y definen la obra como “una
verdadera poligrafía de perspectivas creadas por estudiosos
del discurso desde formaciones originales diversas”.
La contribución personal
de Ramírez en este importante volumen, que nos muestra el
estado actual de la reflexión discursiva en el país,
es el ensayo titulado “Texto y discurso”, en el cual
se hace un deslinde de estos dos conceptos fundamentales. El texto,
según el autor, es una “abstracción metodológica”
que deja por fuera los factores constitutivos del sentido como son
el individuo, la sociedad y la cultura. “Propongo entonces
–nos dice Ramírez- como otra alternativa, la dimensión
del discurso”. Este constituye una categoría más
amplia y es analizado en sus principales características
como son el carácter de acción (“El discurso
es el resultado y principio de un acto”) y de “encuentro
de voces” que provienen del hablante como individuo, de su
medio social y del respectivo contexto cultural.
Pero dejemos que sea el propio autor
quien nos exponga su concepción, ejemplificada en la polifonía
del Quijote.
Carlos Patiño Rosselli
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